En la unidad de neonatología de un hospital en el África subsahariana, una madre sostiene a su bebé contra su pecho mientras una enfermera monitorea sus parámetros vitales y la acompaña durante los primeros días de vida. A miles de kilómetros de distancia, en un centro de salud en los Andes, un paciente se somete a una espirometría para identificar una afección respiratoria e iniciar el tratamiento.

Se trata de escenas diferentes, ambientadas en contextos muy diversos, pero que transmiten la misma línea de trabajo: fortalecer el acceso a una atención de calidad en lugares donde los sistemas de salud se enfrentan a los mayores desafíos, desarrollar capacidades, mejorar la organización de los servicios y trabajar en colaboración con los profesionales sanitarios locales.

En 2025, la Fundación Paolo Chiesi operaba en 12 países del Sur Global, llegando a más de 14.600 personas a través de programas dedicados a la salud neonatal y respiratoria. Este compromiso se desarrolló en colaboración con hospitales, organizaciones no gubernamentales, universidades e institutos de investigación, con el objetivo de contribuir de manera concreta al fortalecimiento de los sistemas de salud locales.

Estos resultados se recogen en el Informe Social de 2025, que documenta de forma transparente las actividades realizadas, los resultados alcanzados y los retos a los que se afrontó durante el año.

Transición de identidad, continuidad del compromiso

El año 2025 también marca un hito importante en la trayectoria de la Fundación, con la adopción del nombre de Fundación Paolo Chiesi. Este cambio representa la evolución de la Fundación, pasando de ser una fundación corporativa a una fundación familiar , y refuerza su conexión con la visión del fundador, demostrando una madurez que trasciende las formalidades.

Se trata, sin duda, de una transición que refleja un crecimiento más amplio, caracterizado por una mayor autonomía y un posicionamiento cada vez más definido en el ámbito de la salud global. Al mismo tiempo, expresa el deseo de consolidar un papel filantrópico, capaz de forjar alianzas duraderas y operar con coherencia en un contexto internacional cada vez más complejo, marcado por la reducción de la financiación para la cooperación y la creciente incertidumbre.

La salud neonatal y el modelo NEST

En el ámbito de la salud neonatal, la Fundación continuó implementando el Modelo NEST (Neonatal Essentials for Survival and Thriving), un enfoque integral diseñado para mejorar la calidad de la atención en los departamentos de neonatología y reducir las tasas de mortalidad neonatal. El modelo se basa en un trabajo que integra la organización de los servicios, la capacitación del personal sanitario, la actualización de la práctica clínica y el uso de datos para orientar las decisiones asistenciales.

A lo largo de 2025, las actividades se expandieron a Benín, Burkina Faso, Burundi, Costa de Marfil y Togo, donde se atendió a más de 8000 recién nacidos en los departamentos apoyados por la Fundación. Al mismo tiempo, 202 profesionales de la salud participaron en programas de capacitación diseñados para fortalecer sus habilidades clínicas y organizativas mediante trabajo de campo práctico, tutorías y cursos de actualización continuos.

Este trabajo se traduce en la atención sanitaria diaria: implica promover prácticas como el método canguro, fortalecer la prevención y el control de infecciones, mejorar los protocolos clínicos y fomentar un uso más eficaz de los datos. También implica apoyar a los equipos sanitarios en la reorganización de los servicios, de modo que la calidad de la atención no se limite a la emergencia actual, sino que se convierta en un componente estructural del sistema sanitario.

El valor de este recorrido se evidencia claramente en las palabras de quienes trabajan a diario en los departamentos. Bérénice Ametepe, enfermera del departamento de neonatología del Hospital CHU-MEL de Cotonú, Benín, ha trabajado estrechamente con bebés prematuros y sus familias durante más de quince años y ha observado de cerca los cambios introducidos con el tiempo.

«Hoy podemos atender mejor a los bebés prematuros gracias a protocolos más claros y una organización más estructurada. El seguimiento es más frecuente y las intervenciones más oportunas», afirma. «Acompañamos a las familias durante todo el tratamiento, explicándoles la importancia del contacto piel con piel y la lactancia materna. La presencia activa de las madres marca una verdadera diferencia en el bienestar de los niños».

En su experiencia, este enfoque también ha transformado el trabajo diario del personal sanitario, permitiendo una atención más continua e informada. «Cuando se combinan las habilidades, la organización y la participación de las madres, los resultados son tangibles, incluso en términos de supervivencia neonatal».

La salud respiratoria y el modelo GASP

La Fundación también ha seguido reforzando su compromiso con la salud respiratoria a través del Modelo GASP (Global Access to Sustainable Pulmonology). El objetivo es mejorar el acceso al diagnóstico y tratamiento de las enfermedades respiratorias crónicas en entornos con recursos limitados, donde afecciones como el asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) a menudo no se diagnostican correctamente o reciben un tratamiento inconsistente.

En 2025, las actividades se extendieron a Guyana, Nepal y Perú, involucrando a más de 5400 pacientes y 236 profesionales de la salud en programas de capacitación y fortalecimiento de capacidades clínicas. El trabajo se centró específicamente en la introducción de pruebas de función pulmonar, la definición de protocolos de diagnóstico y tratamiento, y la integración de estos servicios en los sistemas de salud locales.

También se prestó especial atención a contextos particularmente expuestos a factores de riesgo, como los trabajadores de hornos de ladrillos en Nepal. En estos entornos, las actividades de detección han puesto de manifiesto necesidades de salud a menudo invisibles y han aumentado el conocimiento y la concienciación de muchos trabajadores.

Investigación y colaboración: generar conocimiento para mejorar la atención

A lo largo del año, continuaron las actividades de investigación y colaboración internacional, gracias a una creciente red de socios y centros de salud. La Fundación colaboró ​​con hospitales, universidades, organizaciones de la sociedad civil e instituciones internacionales, fomentando el intercambio de conocimientos y el desarrollo de proyectos conjuntos.

El proyecto IMPULSE (Improving Quality and Use of Newborn Indicators), dedicado a mejorar la calidad y el uso de los datos neonatales en entornos con recursos limitados, también se enmarca en este contexto. Mediante este trabajo, la Fundación contribuye al desarrollo de herramientas y enfoques para convertir los datos en un recurso concreto para la práctica clínica y la planificación sanitaria.

Una mirada al futuro, comenzando por el trabajo de campo

2025 fue un año de consolidación y transformación. La evolución de la identidad de la Fundación representa un hito en un camino ya iniciado, que se manifiesta en las actividades cotidianas que realizamos en los países donde operamos. El trabajo continúa desarrollándose en departamentos hospitalarios, programas de capacitación, actividades de detección y redes de colaboración creadas junto con socios locales.

Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a todos nuestros socios, colaboradores, simpatizantes y donantes que, con su compromiso y confianza, han apoyado a la Fundación en este camino de crecimiento y transformación. Gracias a su generosidad y dedicación, hemos podido implementar proyectos concretos y construir un sistema de salud más inclusivo y sostenible.

Descubre el Informe Social 2025

El Informe Social 2025 de la Fundación Paolo Chiesi puede consultarse y descargarse aquí en italiano, y también se publicará en inglés, francés y español para garantizar la máxima accesibilidad internacional.

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